
ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL CANTANTE FOLKLORICO DANIEL ARGARAÑAZ, ANTES DE LA SALIDA DE SU PRÓXIMO CD “GRITO EN EL CIELO”.
“EL MEDIO HENARINAO”
Hombre sin un género musical especifico, el se define como “mitad riojano y mitad negrito de La Matanza”. Habla de su vida, de la vida en general y de su lucha cotidiana “contra viento y marea”.
Los artistas suelen verse como personas antipáticas y de muy difícil acceso, pero Daniel Argarañaz es otra realidad; pueblerino y a la vez pibe de barrio que transmite humildad y nunca habla sobre si solo, recalcando: “Nosotros no somos folkloristas, nosotros somos músicos que coqueteamos con el folklore, esa es la verdad”.
Hombre que respira melodías y remarca que gracias a la música ha recuperado la alegría, esa que había perdido en algún momento, un trabajo musical que se tomo como una responsabilidad con sus músicos. “Tengo que defenderlos contra viento y marea”, asegura.
Mezcla rara de norte y sur, de rock y folklore, Daniel Argarañaz, cuando era chico fue trasladado de Chepes, La Rioja, a Buenos Aires por su padre a causa de motivos socioeconómicos, con la idea de un nuevo horizonte, ha plantado sus suelas en las calles de barro Matanceras y experimentado diferentes géneros musicales hasta llegar a la música popular, su amor actual.
Así, remonta a su pasado musical y perpetua a “La Arteria”, su banda roquera que hacia sus presentaciones en aquel viejo sucucho de las vías del ferrocarril Sarmiento, de la localidad de Haedo, llamado “El Mocambo”, donde presentaron su primer trabajo discográfico, “Pa` transpirar la camiseta”, producido por Oski y Pepe de la conocida banda nacional “La Bersuit Vergarabat”.
El Intérprete recuerda que el disco de Bersuit Vergarabat, “La Argentinidad al palo”, fue una consecuencia de lo que era “La Arteria”. Confiesa, pero sin arrepentirse, que fue un error su separación ya que se produjo antes del “boom” de las bandas y esconde entre sonrisas picarescas recuerdos de su pasado rocanrolero.
“Me dice un amigo: ¡Che! ¿Qué lío hacen ustedes en el Mocambo? ¡Que un amigo me dijo que se drogan y hacen orgias! Y yo decía, ¡no lo puedo creer! A donde vuela la cabeza de la gente”; se trataba de una puesta en escena donde se presentaba una mujer en paños menores y un árbitro que con una tarjeta roja la sacaba del escenario para que comience el recital, “¡No sabes! … SE DROGAN Y ARMAN ORGIAS (levanta la voz), y fue maravilloso porque después pensé, bueno… cuando se va a dar…” (Risas).
Su pasado esta “casi” pisado y florece en su mirada el futuro folklórico, traspasando metas como si fueran cerros y montañas.
Daniel Argarañaz, se planteo grandes desafíos para llegar más allá de lo que causaba su imaginación, y así fue ganador de Baradero, el Casquín (festivales folklóricos), logró de la grabación de su primer disco, se presentó en un teatro importante, se amplió al país y concluyó: “¡Llegamos! ¡Entendí que yo era el producto del laburo!”·
“Grito en el cielo” es la culminación de tanto esfuerzo, un CD que contará de 14 canciones, entre ellas una realizada por un compositor riojano, “Chepes al Sur”, que fue la formalización de su sueño, grabar a dúo con León Gieco, el cantautor argentino: “¡Es muy mágico!, Creo que Dios mete la gamba en todos lados”, aclara con entusiasmo Argarañaz.
El que escucha su música puede dar cuenta de que a pesar de la distancia el mantiene un cable a tierra con su lugar de origen, una tonada riojana que todavía permanece intacta, una conexión que no se pierde y que según él es un trabajo arduo que lo llevó a comprender muchos aspectos de su vida.
“Por ser riojano tenía esa cuestión de no pertenecer. Vivía en Casanova y esa carga de no pertenecer te atrofia. ¡O sea, acá sos riojano y en la rioja sos porteño! Porque me vine de chico… hasta que empecé a cantar y descubrir qué había nacido en ese lugar pero que también era porteño, entonces tome mis propias decisiones”, afirma con agrado el cantor.
Músico de presencia, pensamiento y de una voz impotente que asombra, afirma que fue todo un trabajo interior para que otros lo puedan descubrir, un camino de grandes inseguridades que tuvo que superar para llegar a ser un profesional.
Interesado en dignificar su profesión, el músico alza la voz diciendo que por el hecho de ser folklorista la gente muchas veces prejuzga diciendo: “uh! Esos vagos, esa gente que toma vino, que come asados y guitarrea, y esto no es así, nosotros trabajamos un montón para que esto suene bien”, aclara.
“Vengo de una cierra que se llama “Cierra de Argarañas”, ¡Son muy poquitos viviendo ahí arriba! Y nosotros vamos y le llevamos alegrías, y en este disco que viene hay un tema que se llama “De regreso” que habla sobre Sierra Argarañaz, y “El medio heranirao” porque nosotros no tomamos vino y el heranirao es jugar a la chaya con harina, en el carnaval de la rioja; ¡y el medio heraniaro soy yo!”, aclaro Argarañaz con cierta picardía.
“Uno tiene que saber de dónde viene para saber hacia dónde va”, dice el músico palabras que le recuerdan a su padre y el lugar que le dio la vida, Chepes, pero aun así no se olvida del lugar que le educo tan ferviente voz y le dedica una canción “Negrito de la Matanza” que habla de que “Ser Negrito acá es un orgullo, entonces bueno, hablemos sobre nuestro orgullo”.
Manteniendo la mirada perdida recuerda el lugar que lo vio nacer, un monte deforestado por la mano del hombre al cual le pertenecían grandes árboles. Y acariciando las cuerdas de su instrumento señaló, “Los algarrobos son como el mango de esta guitarra”.
Arrancado como aquellos arboles comienza su crianza a temprana edad en La Matanza, su lugar de adopción, un lugar que sale a defender.
“Para colmo La Matanza tiene mala fama, mala prensa… venimos de hacer una feria del libro espectacular, contra viento, lluvia y marea, porque el clima no estuvo demasiado bueno. Han pasado como 80 mil personas, se han vendido libros a dos manos, eso es una noticia recontra piola, pero no vende…”
Un ciudadano más que folklorista, quien se lamenta al decir que los medios subestiman al pueblo matancero, que el periodismo se ocupa de otras noticias y que lo necesario para este país es reforzar la educación, ya que la violencia y la delincuencia prevalecen y son consecuencia de la falta de interés por la juventud.
“Yo le digo a los pibes que sean contestatarios, que si hoy está de moda la droga, que no se droguen. Que està bueno, que la adolescencia es eso, el ser roquero es eso también, ¡estar en contra de lo establecido!... Hoy los pibes hacen todo eso para hacer una guerra entre ellos y cortarse una piba con otra piba la orca, es una macana, ¡Hace la diferencia! Péinate! ¡Se lindo, se linda! “, inspiro con un mensaje de vida Daniel Argarañaz.
El coplero se extiende en lo habitual, en lo cotidiano, resalta no tener admiración por ningún personaje en general, expresa: “tengo así un agrado, un amor sublime con Dios. Después le sigue Jesús que es otro vago que se las trae y se las trajo siempre, después admiro a Diego Maradona porque es un tipo que se repone a cada rato de todas las cagadas que se mando en la vida”, cuenta.
“Gente Amiga” es el significado de “Chepes” en lengua cascan y en Daniel no hubo equivocación alguna, solo el nombre de su pueblo lo describe tal cual es, entre mates, amigos, música y familia, ese es su respiro; Con la viola en mano y la sagacidad de subirse a un escenario los interpreta como sinónimos, para nuestro cantante, de responsabilidad, concentración y respeto por la gente.
Asi, hombre humilde si los hay, todavía quiere mas y sueña encontrar nuevos rumbos de viaje con la salida de su próximo disco y poder llegar a países limítrofes. Todo un pájaro cantor acompañado de su bandada en busca de nuevos horizontes, esos que buscó alguna vez, que encontró y hoy vuelve a retomar.
FLORENCIA DA SORIA
“EL MEDIO HENARINAO”
Hombre sin un género musical especifico, el se define como “mitad riojano y mitad negrito de La Matanza”. Habla de su vida, de la vida en general y de su lucha cotidiana “contra viento y marea”.
Los artistas suelen verse como personas antipáticas y de muy difícil acceso, pero Daniel Argarañaz es otra realidad; pueblerino y a la vez pibe de barrio que transmite humildad y nunca habla sobre si solo, recalcando: “Nosotros no somos folkloristas, nosotros somos músicos que coqueteamos con el folklore, esa es la verdad”.
Hombre que respira melodías y remarca que gracias a la música ha recuperado la alegría, esa que había perdido en algún momento, un trabajo musical que se tomo como una responsabilidad con sus músicos. “Tengo que defenderlos contra viento y marea”, asegura.
Mezcla rara de norte y sur, de rock y folklore, Daniel Argarañaz, cuando era chico fue trasladado de Chepes, La Rioja, a Buenos Aires por su padre a causa de motivos socioeconómicos, con la idea de un nuevo horizonte, ha plantado sus suelas en las calles de barro Matanceras y experimentado diferentes géneros musicales hasta llegar a la música popular, su amor actual.
Así, remonta a su pasado musical y perpetua a “La Arteria”, su banda roquera que hacia sus presentaciones en aquel viejo sucucho de las vías del ferrocarril Sarmiento, de la localidad de Haedo, llamado “El Mocambo”, donde presentaron su primer trabajo discográfico, “Pa` transpirar la camiseta”, producido por Oski y Pepe de la conocida banda nacional “La Bersuit Vergarabat”.
El Intérprete recuerda que el disco de Bersuit Vergarabat, “La Argentinidad al palo”, fue una consecuencia de lo que era “La Arteria”. Confiesa, pero sin arrepentirse, que fue un error su separación ya que se produjo antes del “boom” de las bandas y esconde entre sonrisas picarescas recuerdos de su pasado rocanrolero.
“Me dice un amigo: ¡Che! ¿Qué lío hacen ustedes en el Mocambo? ¡Que un amigo me dijo que se drogan y hacen orgias! Y yo decía, ¡no lo puedo creer! A donde vuela la cabeza de la gente”; se trataba de una puesta en escena donde se presentaba una mujer en paños menores y un árbitro que con una tarjeta roja la sacaba del escenario para que comience el recital, “¡No sabes! … SE DROGAN Y ARMAN ORGIAS (levanta la voz), y fue maravilloso porque después pensé, bueno… cuando se va a dar…” (Risas).
Su pasado esta “casi” pisado y florece en su mirada el futuro folklórico, traspasando metas como si fueran cerros y montañas.
Daniel Argarañaz, se planteo grandes desafíos para llegar más allá de lo que causaba su imaginación, y así fue ganador de Baradero, el Casquín (festivales folklóricos), logró de la grabación de su primer disco, se presentó en un teatro importante, se amplió al país y concluyó: “¡Llegamos! ¡Entendí que yo era el producto del laburo!”·
“Grito en el cielo” es la culminación de tanto esfuerzo, un CD que contará de 14 canciones, entre ellas una realizada por un compositor riojano, “Chepes al Sur”, que fue la formalización de su sueño, grabar a dúo con León Gieco, el cantautor argentino: “¡Es muy mágico!, Creo que Dios mete la gamba en todos lados”, aclara con entusiasmo Argarañaz.
El que escucha su música puede dar cuenta de que a pesar de la distancia el mantiene un cable a tierra con su lugar de origen, una tonada riojana que todavía permanece intacta, una conexión que no se pierde y que según él es un trabajo arduo que lo llevó a comprender muchos aspectos de su vida.
“Por ser riojano tenía esa cuestión de no pertenecer. Vivía en Casanova y esa carga de no pertenecer te atrofia. ¡O sea, acá sos riojano y en la rioja sos porteño! Porque me vine de chico… hasta que empecé a cantar y descubrir qué había nacido en ese lugar pero que también era porteño, entonces tome mis propias decisiones”, afirma con agrado el cantor.
Músico de presencia, pensamiento y de una voz impotente que asombra, afirma que fue todo un trabajo interior para que otros lo puedan descubrir, un camino de grandes inseguridades que tuvo que superar para llegar a ser un profesional.
Interesado en dignificar su profesión, el músico alza la voz diciendo que por el hecho de ser folklorista la gente muchas veces prejuzga diciendo: “uh! Esos vagos, esa gente que toma vino, que come asados y guitarrea, y esto no es así, nosotros trabajamos un montón para que esto suene bien”, aclara.
“Vengo de una cierra que se llama “Cierra de Argarañas”, ¡Son muy poquitos viviendo ahí arriba! Y nosotros vamos y le llevamos alegrías, y en este disco que viene hay un tema que se llama “De regreso” que habla sobre Sierra Argarañaz, y “El medio heranirao” porque nosotros no tomamos vino y el heranirao es jugar a la chaya con harina, en el carnaval de la rioja; ¡y el medio heraniaro soy yo!”, aclaro Argarañaz con cierta picardía.
“Uno tiene que saber de dónde viene para saber hacia dónde va”, dice el músico palabras que le recuerdan a su padre y el lugar que le dio la vida, Chepes, pero aun así no se olvida del lugar que le educo tan ferviente voz y le dedica una canción “Negrito de la Matanza” que habla de que “Ser Negrito acá es un orgullo, entonces bueno, hablemos sobre nuestro orgullo”.
Manteniendo la mirada perdida recuerda el lugar que lo vio nacer, un monte deforestado por la mano del hombre al cual le pertenecían grandes árboles. Y acariciando las cuerdas de su instrumento señaló, “Los algarrobos son como el mango de esta guitarra”.
Arrancado como aquellos arboles comienza su crianza a temprana edad en La Matanza, su lugar de adopción, un lugar que sale a defender.
“Para colmo La Matanza tiene mala fama, mala prensa… venimos de hacer una feria del libro espectacular, contra viento, lluvia y marea, porque el clima no estuvo demasiado bueno. Han pasado como 80 mil personas, se han vendido libros a dos manos, eso es una noticia recontra piola, pero no vende…”
Un ciudadano más que folklorista, quien se lamenta al decir que los medios subestiman al pueblo matancero, que el periodismo se ocupa de otras noticias y que lo necesario para este país es reforzar la educación, ya que la violencia y la delincuencia prevalecen y son consecuencia de la falta de interés por la juventud.
“Yo le digo a los pibes que sean contestatarios, que si hoy está de moda la droga, que no se droguen. Que està bueno, que la adolescencia es eso, el ser roquero es eso también, ¡estar en contra de lo establecido!... Hoy los pibes hacen todo eso para hacer una guerra entre ellos y cortarse una piba con otra piba la orca, es una macana, ¡Hace la diferencia! Péinate! ¡Se lindo, se linda! “, inspiro con un mensaje de vida Daniel Argarañaz.
El coplero se extiende en lo habitual, en lo cotidiano, resalta no tener admiración por ningún personaje en general, expresa: “tengo así un agrado, un amor sublime con Dios. Después le sigue Jesús que es otro vago que se las trae y se las trajo siempre, después admiro a Diego Maradona porque es un tipo que se repone a cada rato de todas las cagadas que se mando en la vida”, cuenta.
“Gente Amiga” es el significado de “Chepes” en lengua cascan y en Daniel no hubo equivocación alguna, solo el nombre de su pueblo lo describe tal cual es, entre mates, amigos, música y familia, ese es su respiro; Con la viola en mano y la sagacidad de subirse a un escenario los interpreta como sinónimos, para nuestro cantante, de responsabilidad, concentración y respeto por la gente.
Asi, hombre humilde si los hay, todavía quiere mas y sueña encontrar nuevos rumbos de viaje con la salida de su próximo disco y poder llegar a países limítrofes. Todo un pájaro cantor acompañado de su bandada en busca de nuevos horizontes, esos que buscó alguna vez, que encontró y hoy vuelve a retomar.
FLORENCIA DA SORIA

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